Desde el pasado 6 de octubre y hasta el 8 de enero las puertas de Fundación Canal quedan abiertas al público que quiera contemplar las 110 fotografías que muestran a la perfección la belleza de los momentos más comunes.
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Entrada de la exposición. La belleza de
lo cotidiano de Robert Doisneau
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Robert Doisneau nació un 14 de abril de 1912 en Gentilly (Francia). Sus padres murieron cuando él aún era un niño, por lo que fue criado por su tía.
A los 13 años se matriculó en la escuela de arte École Estienne en la que se graduó en 1929 obteniendo títulos en litografía y grabado. Aquí empezaría a interesarse por las artes. Ese mismo año comenzó a hacer sus primeras fotografías de una forma autodidacta, leyendo las instrucciones de emulsiones de película.
Fue fotógrafo de moda trabajando para Vogue (1949), también para Renault (dónde desarrolló su técnica) y desde 1945 hasta el final de sus días trabajó para la Agencia Rapho. Se dedicó también a la fotografía en el cine, pero a lo que pondrá su mayor empeño y dedicación hasta su muerte será la fotografía de la calle y marginal que es lo que realmente le llenaba.
No buscaba la objetividad, sino que observaba al mundo desde su yo personal. Tampoco se sometió a las modas ni a lo impuesto por la época.
Sus fotos se convierten en un escenario en el que el espacio y las personas tienen el mayor protagonismo, así logra crear unas historias y unos personajes y, sobre todo, refleja unas emociones y despierta los sentidos. ‘’No tomo fotos de la vida cómo es, sino de cómo me gustaría que fuera la vida’’. Robert Doisneau. Esto es lo que trata de transmitirnos con su fotografía y ahora podemos vivirlo de forma directa gracias a la oportunidad que nos brinda la Fundación Canal hasta el 8 de enero.
En sus instantáneas se aprecia la espontaneidad, la inmediatez, la posibilidad de interpretar la foto de diferentes maneras…Todo ello unido a la idea de que no se repite y que cada foto crea una nueva historia.
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Serie de
fotografías Una mirada oblicua.
Robert Doisneau, 1948
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Los 45 años de creación fotográfica nos permiten apreciar el desarrollo del artista, desde su etapa de formación hasta su madurez como fotógrafo. Su carácter tímido nos deja ver la evolución de su trabajo a lo largo de su vida, ya que al principio en su fotografía podemos ver la calle (señales, vallas, árboles…) pero apenas personas. Poco a poco esa timidez va desapareciendo.
Produjo alrededor de 450.000 negativos, lo que le posiciona como uno de los fotógrafos más destacados en fotografía humanista y documental del siglo XX.
Las comisarias de la obra, sus hijas, han sido las encargadas de elegir, de entre todas, gran parte de las fotografías expuestas a partir de una cuidada selección, siempre teniendo el parecer de su padre en mente. Además, podremos disfrutar de publicaciones originales en las que se divulgó su trabajo o material con el que realizó la obra de su vida.
Nada más entrar en la sala de la exposición nos topamos con el material que dio lugar a esta ráfaga de historias, la Rolleiflex.
La muestra está dividida en dos etapas que marcan la diferencia y el desarrollo de casi medio siglo de creación fotográfica.
En las primeras salas es donde encontramos La belleza de lo cotidiano que abarca desde 1929 a 1973. Ésta contiene 80 positivados, principalmente de los años 40 y 50 (época en la que realizó el grueso de su trabajo) y que comprende sus obras más conocidas -como Los panes de Picasso o El beso del Hôtel de Ville- y otras que no lo son tanto pero que pueden despertar, aún más, nuestra admiración y entusiasmo. Un verdadero relato compuesto por fotografías del extrarradio de París, moda, fabricas, niños, jornadas de trabajo, la guerra... Cada imagen corresponde a una realidad tangible con una historia detrás, la visión de estas fotografías nos hace imaginar esas historias aun cuando vivimos en una época bien distinta. La capacidad de poder imaginarse dentro de la fotografía.
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Los panes de Picasso.
Robert Doisneau, 1952
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La segunda etapa, Palm Spring, 1960, se sitúa en un pasillo de ladrillo acorde con este nuevo periodo, el del cromatismo.
Esta es la primera serie a color de Doisneau y que solo realizaba por encargo. Su agencia Rapho le hizo numerosos encargos para el New York Times, Life y Fortune. No fue hasta 1960 cuando viajó a Nueva York para realizar un reportaje que le pidió la revista Fortune, tenía como tema la construcción de campos de golf en Palm Springs, un lugar frecuentado por jubilados adinerados. El fotógrafo vislumbró un modo de vida más moderno al francés y reflejó un estilo más fresco. Esta serie de alguna forma tiene un tono humorístico en tonos pastel y suaves que dan una sensación de alegría.
Premios concedidos:
PREMIO KODAK, 1947 (la importancia y el valor de la excelencia en la fotografía profesional)
PREMIO NIEPCE, 1956 (galardón anual otorgado a la obra de un fotógrafo residente en Francia y menor de 45 años)
GRAN PREMIO NACIONAL DE FOTOGRAFÍA, FRANCIA, (1983 reconocimiento de la obra de un fotógrafo francés)
Datos curiosos:
-Nació el mismo día en el que el Titanic se hundió
-Fue contemporáneo a Picasso, al que llegó a fotografiar
-Colaboró con la Resistencia en el Ejercito Frances tras el estallido de la II Guerra Mundial
-Murió muy apenado como consecuencia de una de sus fotografías mas conocidas El beso del Hôtel de Ville, la gente se hacía pasar por los protagonistas de la foto para poder ganar dinero a partir de los derechos de imagen. (Ninguno de estos consiguió su cometido ya que Robert había contratado a la pareja para la realización de la foto)
¿Dónde? Fundación Canal
¿Cuándo? Del 6 de octubre de 2016 al 8 de enero de 2017
(Laborables y festivos de 11:00 a 20:00 horas
Los miércoles de 11:00 a 15:00 horas) ENTRADA GRATUITA
Link http://www.fundacioncanal.com/15912/robert-doisneau/
Maillot bleu au téléphone, Palm Springs. Robert Doisneau, 1960